sábado, mayo 26, 2007

Parche

Detrás de la barra tras la cual nace la brecha de un escote metálico y abismal, donde alquimistas del alcohol practican su ciencia para adormecernos... hay un guiño, una señal; no están solos. Desde la torre que se alza en el medio del claro desciende como la niebla, un poco de ayuda olímpica: musas electrónicas ante una masa impaciente, insaciable; insatisfecha e incapaz de engendrar sensaciones. El Dj aumenta el volumen para tapar tanto silencio, como si se revistiera a un hombre con todo el cuerpo quemado con afiches alegres y coloridos... la carne sigue expuesta y carcomiendose; pero luce bien.
Ecos de la quimiobalada encarnandose, materializandose en frente nuestro. ¡Todo se parece a los campos de morfina de aquel canto folklorico! Hermosos prados químicos y acústicos para tapar a todos esos cánceres pululantes y danzantes al son de la música estrépitosa que sale por los baffles.
Chapoteos sobre charcos de cerveza, roces carnales sin dulzura ni encanto, nuevos y usados estereotipos grotescos mientras que los viejos fantasmas cubiertos de sábanas semitrasparentes engrosan la lista de desocupados. Llantos ahogados bajo la marea de tragos, y máscaras y disfraces que se comen a sus portadores. Polleras encadenantes veloces, luchando en vano contra la inercia social irrefrenable.Los gallos ya no son sintonizados, ni escuchados. El canal de vómito resplandece ante los primeros rayos de sol de la mañana.
Caronte cambio la barca por un remis. -¿A donde vas pibe? - Cruzando el Estigia, cuatro cuadras, sobre mano derecha, la de rejas blancas.

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